Pruebas de detección precoz de cáncer colorrectal podrían reducir cerca de la mitad de las muertes
Un estudio sueco que analizó más de 376 mil personas mostró que la participación activa en programas de cribado se asocia a una caída en la mortalidad del 43%, en un contexto global de aumento de casos en adultos jóvenes

La participación activa en programas de detección temprana puede reducir la mortalidad por cáncer colorrectal en más del 40%, según un estudio realizado en Suecia y publicado en JAMA Network Open.

El cáncer colorrectal es el tercer tipo más frecuente y el segundo más letal a nivel global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El aumento sostenido de casos en adultos jóvenes llevó a cuestionar las recomendaciones clásicas sobre a quiénes y a qué edad realizar pruebas de detección.

La Universidad de Stanford y especialistas consultados por Infobae advierten que el fenómeno desafía los criterios tradicionales. En 2021, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos redujo la edad recomendada para iniciar controles de 50 a 45 años. Sin embargo, los especialistas advierten que los diagnósticos en menores de 45 años ya venían en ascenso antes de ese cambio. En Argentina, la campaña nacional Hablemos del Cáncer de Colon recomienda iniciar los chequeos a los 50 años para quienes no presentan factores de riesgo y a los 45 años para quienes sí los tienen.
El estudio sueco se aplicó a personas de entre 60 y 74 años, quienes recibían cada dos años un kit domiciliario para detectar sangre oculta en heces. Si la prueba resultaba positiva, se indicaba una colonoscopía para confirmar o descartar la presencia de tumores. El seguimiento, iniciado en 2008 en Estocolmo-Gotland, permitió evaluar el impacto a largo plazo de la detección precoz sobre la mortalidad por cáncer colorrectal.
Resultados del estudio: impacto en la mortalidad y relevancia para la salud pública

El análisis, financiado por la Sociedad Sueca contra el Cáncer, el Consejo Sueco de Investigación y la Región de Estocolmo, mostró que la participación activa en el programa de cribado se asoció a una reducción del 43% en el riesgo de muerte por cáncer colorrectal, mientras que la simple invitación a participar redujo ese riesgo en un 26%. El estudio ajustó variables para tener en cuenta la posibilidad de participación tardía y la falta de adherencia. Según Johannes Blom, consultor sénior del Departamento de Ciencias Clínicas y Educación del Södersjukhuset e investigador principal, “la mortalidad es significativamente menor entre quienes participan en la prueba de detección que entre quienes sí la realizan”.

El crecimiento de casos en menores de 50 años es motivo de preocupación internacional. Según la doctora Shruti Patel, oncóloga de Stanford, el aumento “no responde solo a mejores tecnologías de detección”, sino que afecta a personas sin factores de riesgo clásicos.
Cambios en la dieta, el aumento de la obesidad, la vida sedentaria y la exposición a factores ambientales son hipótesis en estudio, aunque los especialistas no identifican un único responsable. Un trabajo publicado en The Lancet Oncology detectó incrementos sostenidos de diagnósticos en adultos jóvenes en Nueva Zelanda, Chile, Puerto Rico y Australia.

El cáncer colorrectal puede no presentar síntomas en las primeras etapas. Cuando aparecen, suelen incluir sangrado rectal, cambios en los hábitos intestinales, dolor abdominal, pérdida de peso inexplicable y fatiga. Según la doctora Arden Morris de Stanford, en jóvenes el sangrado suele atribuirse a hemorroides y se demora el diagnóstico. Un estudio de la misma universidad señala que los pacientes menores de 50 años tardan un 40% más en lograr un diagnóstico y que casi tres de cada cuatro llegan con la enfermedad avanzada.
La colonoscopía es el método de detección más conocido y permite eliminar pólipos durante el mismo procedimiento. Sin embargo, su implementación masiva es limitada en países con menos recursos. Por eso, el test inmunoquímico fecal cuantitativo (QFIT o FIT), que detecta sangre oculta en heces y puede hacerse en casa, gana protagonismo y permite seleccionar a quienes realmente necesitan una colonoscopía. Además, se incorporaron pruebas de sangre como la Shield, que detecta ADN tumoral circulante.

El acceso a pruebas y tratamientos varía mucho según el nivel socioeconómico. Según la OMS y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), la supervivencia y el acceso a medicamentos dependen en gran medida del país.
El tratamiento principal es la cirugía en estadios iniciales, sumando quimioterapia y radioterapia en casos avanzados. La inmunoterapia representa un avance, con algunos ensayos que muestran respuestas completas en subgrupos de pacientes. En adultos jóvenes, la preservación de la fertilidad y el impacto social del diagnóstico cobran especial importancia.
Recomendaciones y mensajes clave de prevención

La prevención primaria se basa en la combinación de alimentación equilibrada, actividad física regular y reducción del consumo de tabaco y alcohol.
La OMS y la Sociedad Americana del Cáncer identifican como factores de riesgo modificables el consumo de carnes procesadas y rojas, bajo consumo de fibra, obesidad, vida sedentaria, tabaquismo y alcohol. La información, el acceso a pruebas de detección y la consulta médica temprana resultan esenciales para revertir el avance del cáncer colorrectal, especialmente entre adultos jóvenes. Las estrategias de salud pública apuntan a aumentar la participación en los programas de cribado y garantizar el acceso igualitario al diagnóstico y tratamiento.

