Salud y Tecnología

El Niño bajo la lupa de la NASA: crece la atención por sus posibles efectos en el Litoral

La NOAA estima un 83% de probabilidad de que alcance una intensidad récord entre octubre y diciembre. Los satélites muestran cambios en la temperatura, el nivel del mar y los ecosistemas oceánicos, mientras el SMN monitorea sus posibles efectos en la región.

El océano Pacífico ecuatorial muestra cambios que podrían convertir a El Niño de 2026 en un episodio de intensidad histórica. Los satélites de la NASA registran una extensa franja de aguas más cálidas de lo habitual, alteraciones en la altura de la superficie marina y una disminución del fitoplancton. Son tres señales diferentes de un mismo proceso, capaz de modificar los patrones de lluvia en distintas regiones del planeta.

El último informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), publicado el 8 de octubre, asignó un 83% de probabilidad a que el fenómeno alcance entre octubre y diciembre una intensidad superior a la de los episodios registrados desde 1950, según su índice oceánico relativo. No se trata de la probabilidad de que El Niño se forme: el fenómeno ya está en curso y continúa fortaleciéndose.

La NASA difundió el 15 de octubre nuevas visualizaciones que comparan los datos de 2025 y 2026. Las imágenes, obtenidas mediante misiones como Sentinel-6 y PACE, permiten observar la evolución del océano mucho antes de que todos sus efectos se manifiesten en tierra firme.

Una de las primeras pistas apareció en enero cerca de Micronesia, en el Pacífico occidental. Allí, los instrumentos detectaron una onda Kelvin: una acumulación de agua cálida que se desplaza de oeste a este a lo largo de miles de kilómetros y transporta calor hacia las costas sudamericanas.

Cuando ese desplazamiento modifica las presiones atmosféricas puede debilitar los vientos alisios, que normalmente empujan las aguas superficiales hacia Asia. Ese cambio favorece la expansión del agua cálida hacia el Pacífico oriental y refuerza las condiciones características de El Niño.

Según la NASA, las ondas habían llegado al sector oriental del océano a comienzos de abril. En determinadas áreas, la expansión térmica elevó el nivel de la superficie del mar entre 30 y 40 centímetros respecto de sus valores habituales. Al mismo tiempo, sectores próximos a Indonesia y el norte de Australia mostraron niveles entre 15 y 20 centímetros inferiores a lo normal. Son variaciones regionales, no un aumento uniforme del nivel global de los océanos.

“Las ondas Kelvin son como el latido del corazón de El Niño”, explicó Josh Willis, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, al describir la importancia de seguir esos desplazamientos desde el espacio.

Aguas más calientes y un océano que cambia de color

Los instrumentos satelitales también identificaron temperaturas superficiales cercanas a 1,7 °C por encima del promedio de largo plazo en el Pacífico oriental, de acuerdo con las observaciones difundidas por la agencia estadounidense. La franja cálida se extiende por millones de kilómetros cuadrados y modifica el intercambio de calor y humedad entre el océano y la atmósfera.

Otra señal proviene de un cambio menos evidente: el Pacífico ecuatorial está adquiriendo tonos más azulados. El satélite PACE, lanzado en 2024, estudia el color del océano mediante cientos de longitudes de onda para seguir, entre otros factores, la abundancia de fitoplancton.

Estos microorganismos constituyen la base de buena parte de la cadena alimentaria marina. Durante El Niño, la reducción del ascenso de aguas profundas ricas en nutrientes puede disminuir su presencia. En las comparaciones satelitales con 2025, la NASA observó una retracción de las áreas verdosas asociadas a una mayor concentración de fitoplancton.

El fenómeno no solo modifica la temperatura del agua: también puede afectar los ecosistemas marinos y desplazar las zonas de alimentación de distintas especies.

Qué puede significar para Chaco y el Litoral

El seguimiento internacional también tiene relevancia para Argentina. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en su informe de octubre que El Niño atraviesa una fase cálida de intensidad fuerte y que las condiciones tenderían a mantenerse durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre.

En el país, la fase de El Niño suele estar asociada con una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en la región del Litoral, según explicó el SMN al presentar sus mecanismos de anticipación para la temporada 2026-2027. Por esa razón, el monitoreo del fenómeno resulta especialmente importante para las provincias del nordeste, entre ellas Chaco y Corrientes.

Sin embargo, un episodio intenso no permite anticipar por sí solo cuándo, dónde ni cuánta lluvia caerá en una localidad determinada. Los pronósticos regionales, las alertas meteorológicas y la evolución de los ríos deben analizarse por separado, con actualizaciones de los organismos competentes.

La NASA continuará siguiendo la evolución del Pacífico mediante su red de satélites. Las observaciones ayudan a comprender cómo una alteración oceánica a miles de kilómetros puede repercutir sobre el clima de numerosas regiones durante los próximos meses.

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